Este verano goza de gran interés por parte de los visitantes la cueva Dobrostanski Bíser, cerca de la ciudad de Asenovgrad en la montaña Ródope. Los turistas hacen cola para entrar en su reino subterráneo poblado de bellas formaciones rupestres.

Dobrostanski Bíser es una cueva relativamente pequeña, entre 500 y 1.000 metros cuadrados, pero en ella se pueden apreciar las tres formas cársticas: estalactitas, estalagmitas y columnas. Los pequeños lagos dentro de la gruta son la atracción más impactante. Están situados como una cascada, uno debajo del otro, cada uno llenando el siguiente. El agua es tan transparente y limpia que uno podría pensar que están vacíos.

El nombre de la cueva Dobrostanski Bíser (en búlgaro bíser significa perla) proviene de las bellas perlas rupestres que se fueron formando en sus lagos a lo largo de los siglos. Lamentablemente, en nuestros días no ha quedado ni rastro de ellas. En la hermosa cueva hiberna una pequeña colonia de murciélagos, que desempeña un papel importante en el equilibrio ecológico de la zona.

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