La decisión de la CE sobre la adhesión de Bulgaria y Rumanía a Schengen por aire y agua a finales de marzo de 2024 provocó enérgicas reacciones en el país. El presidente Rumen Radev declaró que entramos en 2024 con sentimientos positivos y negativos, y con resoluciones tomadas a medias: semiconstitución, semiSchengen, semiverdades, semipresupuesto, semireformas, semigobierno. Los empresarios búlgaros tampoco disimularon su descontento e incluso se escachó un llamado por parte de la Asociación del Capital Industrial de boicotear iniciativas y mercancías austriacas en el territorio de Bulgaria. El primer ministro Nikolay Dénkov aseveró que continúan las conversaciones con Austria para eliminar las restricciones en las fronteras terrestres. Desde la Unión de Transportistas Internacionales esperan que este año Bulgaria acuerde la adhesión a Schengen por tierra ya que la situación actual no ayuda de ninguna manera al empresariado y la economía en general.

“Un 8% de las exportaciones búlgaras a países de la UE se realizan por mar, río o aire, el 92% restante y más son por tierra, sobre todo mediante transporte automovilístico y un poco menos mediante el ferroviario. Es decir, esto de ninguna manera no ayuda al empresario, a la economía y al sector del transporte en particular. Llevamos años dando la voz de alarma de que cada año los transportistas búlgaros pierden entre 100 y 150 millones de euros como consecuencia del periodo de espera en la frontera con Rumanía, pero lamentablemente, no podemos registrar éxito en esta dirección”, ha comentado para BNR Yordan Arabadzhiev, director ejecutivo de la Unión de Transportistas Internacionales de Bulgaria.
El Comité Económico y Social Europeo, un órgano consultivo de la UE, en que participan empleadores, sindicalistas y representantes de organizaciones sociales, económicas y culturales de los países comunitarios, aprobó ya a mediados de diciembre de 2023 una resolución mediante la cual insta a la UE que acelere el procedimiento para la adhesión de Bulgaria y Rumanía a Schengen.
A juicio del presidente de la Asociación del Capital Industrial de Bulgaria, Vasil Velev, la adhesión de Bulgaria a Schengen, la zona del euro y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos son prioridades para los empleadores y para las organizaciones empresariales. Hubo grandes expectativas y esperanzas de que en 2023 se hiciera realidad una de las adhesiones, la otra en 2025 y en 2026, la adhesión a la OSCE.

“Lo que ha sucedido hasta el momento es una gran decepción. Si nos basamos en la información de las empresas de mensajería en realidad el 3% de los envíos se realizan por aire, el 97% por tierra, es decir en lo que se refiere a la libre circulación de cargas, el provecho es nulo”.
En una entrevista por la televisión, Velev ha instado a que se boicoteen mercancías, tiendas y gasolineras austriacas en el territorio de Bulgaria a causa del veto austriaco impuesto a la plena adhesión de Bulgaria. En sus palabras, los vehículos austriacos que pasan de tránsito deben ser inspeccionados constantemente como sucede con los búlgaros.
A pesar de la eliminación de las inspecciones de los pasaportes en los aeropuertos, que demoran a los viajeros que usan varios medios de transporte para llegar a su destino, el control en las fronteras terrestres seguirá creando incomodidades para el sector turístico.

“Espero que después del término de las vacaciones y antes del inicio de la temporada de verano el Ministerio de Turismo dirija una petición a la Policía Fronteriza para habilitar corredores especiales para los ciudadanos de la UE donde la estancia en las fronteras sea acortada hasta que el país se adhiera al espacio Schengen por tierra”, ha señalado Pavlina Ilieva, presidenta de la Unión Futuro para el Turismo.
El ex vice ministro de Exteriores y Economía Milen Keremedchiev considera que la causa de la falta de una fecha para la adhesión de Bulgaria a Schengen es la crisis migratoria que preocupa al resto de los países comunitarios:

“Hay una ola de preocupación entre los votantes europeos acerca del aumento de la presión migratoria. Lo vimos en las elecciones pasadas en Eslovaquia y en Países Bajos, y el asunto seguirá siendo actual también para las elecciones a escala global. El tema migratorio será el asunto principal que los gobiernos europeos resolver. El gobierno que no lo haga recibirá una fuerte bofetada por parte de los electores”, señala Keremedchiev. “Esto indica que los votantes son más bien escépticos acerca de la gestión de la crisis migratoria, mientras que los países fronterizos de la UE, Bulgaria y Rumania, siguen estando en el punto de mira de los políticos europeos”.
Fotos: EPA/BGNES, BTA, Iván Ruslanov-BNR
Versión al español de Hristina Táseva
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